En un país donde la michelada es prácticamente un símbolo cultural, destacar no es tarea sencilla. Sin embargo, Lagunilla Micheladas Co. logró lo que pocos: transformar una bebida popular en toda una experiencia.
La historia comienza el 4 de agosto de 2023, en pleno Día Internacional de la Cerveza. Sin un plan de negocio estructurado, pero con una visión clara, surgió la inquietud de crear un espacio digno para disfrutar micheladas. La idea nació en un contexto muy cotidiano: durante la pandemia, entre reuniones improvisadas y bebidas en el coche, surgió una pregunta clave: ¿por qué no existe un lugar limpio, seguro y bien diseñado donde realmente quieras quedarte?
Detrás del proyecto: visión, intuición y ejecución
El concepto fue creado por Natalia Antonoff y Armando Flores, una dupla que combina vida personal y profesional. Como matrimonio y socios, han construido la marca desde la intuición, pero también desde una ejecución cuidada que se refleja en cada detalle.
El mayor reto al inicio fue lanzarse sin certezas. Desde el equipo hasta la operación, todo era una incógnita. Sin embargo, su filosofía fue clara: avanzar, aprender en el camino y entender que es mejor hecho que perfecto.

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Más que micheladas: una experiencia bien pensada
Lo que distingue a Lagunilla Micheladas Co. no es solo lo que sirven, sino cómo lo sirven. Aquí no se trata de reinventar la michelada, sino de elevarla.
El concepto apuesta por profesionalizar algo que ya existía, mejorando la calidad de los insumos, el servicio, la limpieza y el diseño del espacio. El resultado es una experiencia confiable, bien ejecutada y con una identidad clara.
Su menú va mucho más allá de lo tradicional: desde la clásica michelada hasta opciones como Azulitos, Cantaritos, Licuachelas, Cubas, Palomas y Spritz, pensadas para disfrutarse al momento y en volumen.
El toque especial está en la ejecución
Aunque no reinventan las recetas base, sí perfeccionan cada detalle. Ingredientes de mayor calidad, mejor balance y consistencia hacen la diferencia en cada bebida.
Entre las combinaciones favoritas del público destacan las Micheladas clásicas, los Azulitos y los Cantaritos, además de opciones más atrevidas como Pica Fresa o Spicy Mango, ideales para quienes buscan algo distinto.
Un espacio para todos
Otro de los pilares del concepto es la experiencia del lugar. Lagunilla Micheladas Co. apuesta por espacios sin pretensión, pero bien cuidados: limpios, familiares y pet friendly.
La música, el ambiente y el servicio están diseñados para que la gente no solo llegue, sino que quiera quedarse.
Actualmente, cuentan con sucursales en Zona Esmeralda y Satélite, con capacidad para atender hasta 50 personas, además de operar en eventos que van desde reuniones íntimas hasta grandes producciones con miles de asistentes.
Eventos a la medida y sin complicaciones
Uno de los grandes diferenciadores del proyecto es su enfoque en eventos. La contratación es sencilla: basta con definir fecha, lugar y número de asistentes para recibir una propuesta personalizada.
Los paquetes incluyen bebidas e insumos, y la barra se adapta al tamaño del evento. El servicio suele durar entre 2 y 5 horas, acompañando el ritmo de cada celebración.
El futuro: expansión y nuevas propuestas
Lejos de conformarse, Lagunilla Micheladas Co. ya tiene la mirada puesta en el crecimiento. Entre sus planes destacan la expansión en México y Estados Unidos, así como el desarrollo de una línea de bebidas enlatadas y nuevas colaboraciones.
La innovación será clave, pero sin perder la esencia que los distingue: ofrecer una experiencia auténtica, bien ejecutada y pensada para disfrutarse.
