El fenómeno de BTS no solo transformó la industria musical global. También impulsó un interés masivo por la cultura coreana, desde la gastronomía y los dramas hasta algo mucho más profundo: el idioma coreano.

En los últimos años, miles de personas comenzaron a aprender coreano motivadas por el K-pop, los K-dramas y el crecimiento cultural de Corea del Sur. Sin embargo, pocas conocen que el origen del sistema de escritura coreano moderno guarda una relación histórica inesperada con las mujeres.

Cuando escribir era un privilegio

Antes de la creación y popularización del hangul, el antiguo coreano se escribía utilizando caracteres chinos, conocidos como hanja. El problema era que este sistema resultaba extremadamente complejo y, durante siglos, quedó reservado principalmente para hombres pertenecientes a clases altas y círculos académicos.

La escritura funcionaba como una herramienta de poder y educación inaccesible para gran parte de la población, especialmente para mujeres y clases trabajadoras.

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El hangul y la escritura que sobrevivió desde lo cotidiano

Con la creación del Hangul, el panorama comenzó a cambiar. Diseñado para ser mucho más sencillo y accesible, el nuevo sistema permitió que personas fuera de las élites pudieran leer y escribir por primera vez.

Aunque inicialmente fue menospreciado por sectores aristocráticos, las mujeres comenzaron a adoptarlo rápidamente para comunicarse entre ellas mediante cartas, diarios y mensajes privados.

Durante mucho tiempo, el hangul fue considerado una escritura “popular”, vinculada principalmente con mujeres y clases bajas, mientras los hombres educados continuaban utilizando caracteres chinos.

Las mujeres ayudaron a preservar el idioma

Paradójicamente, aquello que las élites despreciaban terminó ayudando a consolidar el sistema de escritura que hoy define la identidad cultural coreana.

Las mujeres jugaron un papel fundamental en la expansión cotidiana del hangul, manteniéndolo vivo a través de generaciones dentro de espacios domésticos y personales. Lo que comenzó como una herramienta alternativa terminó convirtiéndose en el sistema oficial de escritura de Corea.

BTS y el nuevo interés global por aprender coreano

Décadas después, BTS ayudó a llevar el idioma coreano a una dimensión completamente internacional. Frases escritas en hangul comenzaron a aparecer en redes sociales, mercancía, aplicaciones y clases de idiomas alrededor del mundo.

Ese interés también provocó el crecimiento de comunidades y academias especializadas en enseñanza del idioma coreano, especialmente entre jóvenes interesados en acercarse más a la cultura asiática desde un lugar más auténtico.

En México, proyectos como Chingu Amiga Academy han comenzado a acercar el aprendizaje del coreano a nuevas generaciones, aprovechando el interés que surgió gracias al K-pop y al fenómeno cultural coreano.

Mucho más que un alfabeto

Hoy el hangul es considerado uno de los sistemas de escritura más accesibles y eficientes del mundo. Pero detrás de su expansión existe también una historia ligada a mujeres que encontraron en la escritura una manera de expresarse en una sociedad donde pocas veces tenían acceso al conocimiento formal.

Y quizá ahí está una de las razones por las que el idioma coreano conecta tanto con nuevas generaciones: porque detrás de cada palabra escrita en hangul existe también una historia de identidad, resistencia cultural y transformación social que comenzó mucho antes del boom global del K-pop.

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