Diego Ruzzarín, creador de contenido y conferencista brasileño radicado en México, encendió la conversación una vez más al confesar en el podcast Creativo —conducido por Roberto Martínez— que su objetivo en redes no es influenciar a las masas… sino a quienes ya tienen alcance masivo.

“Mi intención no está tanto en influenciar a masas, sino influenciar a los que influencian a las masas”, declaró Ruzzarín, argumentando que así su mensaje podría llegar “como un Caballo de Troya” a las audiencias más amplias.

“Eso maquiavélicamente siempre lo tuve muy claro: mi trabajo no era ser el mayor comunicador de América Latina, pero sí ser un influencer entre los influencers, un líder de opinión para los líderes de opinión.”

Reacción inmediata: redes sociales estallan

La declaración generó intensa polémica y críticas duras en redes. Algunos comentarios destacados incluyen:

  • “Vaya tamaño de arrogancia y soberbia de este engaña-bobos…”
  • “Pasamos de coach de vida a coach de influencers…”
  • “Muy filósofo no es el compa”
  • “Capaz de venderte tu alma mil veces…”

Incluso en plataformas como X, Ruzzarín justificó sus palabras alegando que son parte de su enfoque estratégico:

“En Instagram soy mejor persona, y seguiré intentando limitar mi arrogancia. Se los recomiendo.”

Diego
Fotografía: Internet

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¿Quién es Diego Ruzzarín?

Para quienes aún no lo conocen: es diseñador industrial, youtuber, conferencista y creador de Foodlosofía —proyecto que mezcla gastronomía con pensamiento crítico— y cofundador de Casanomo. Sus contenidos, cargados de análisis sociocultural y reflexiones filosóficas, han sido catalogados por algunos como densos, elitistas o pretenciosos.

¿Por qué esta declaración trasciende?

Porque saca a relucir algo que muchos sienten: el poder viral se concentra cada vez más en unos cuantos, y algunos prefieren apuntar alto: no a las masas, sino a quienes las guían. Esa ambición polariza y cuestiona los límites entre estrategia, ideología e influencia real.

Diego
Fotografía: Internet