Miles celebraron el primer centenario del Movimiento Scout en México. La jornada comenzó entre tambores, saludos scouts y el ondear de decenas de banderas. Bajo el lema de “Siempre listos”, más de 15 mil niñas, niños y adolescentes provenientes de distintas partes del país desfilaron para conmemorar los cien años del Movimiento Scout en México, una organización que durante un siglo apostó por formar liderazgo, cooperación y sentido comunitario a través del escultismo, además de impulsar proyectos sustentables y acciones de servicio en distintas comunidades.

El Hemiciclo a Juarez y el Paseo de la Reforma se transformaron en una marea ordenada de tambores, cantos y voces que entonaron canciones aprendidas alrededor de fogatas, himnos que para ellos representaban mucho más que un pasatiempo: herramientas para construir comunidad, confianza y trabajo en equipo.

A lo largo del recorrido, familias completas, turistas y automovilistas detenían la mirada para observar el paso de los contingentes. Las calles se llenaron de colores, insignias y pañoletas que simbolizaban décadas de historia, tradición y servicio comunitario.

El escultismo fortaleció la confianza y el trabajo en equipo

Entre la multitud teñida de rojo, verde, azul y amarillo por las camisetas de los distintos grupos, destacó Oliver Torres, integrante de la Tropa Scout Grupo 10, quien aseguró que el movimiento le enseñó mucho más que hacer nudos o levantar campamentos.

Contó que gracias al escultismo aprendió a trabajar en equipo, confiar en los demás y perder el miedo escénico. Además, explicó que las actividades dentro del movimiento le ayudaron a desarrollar habilidades como la locución, una herramienta que hoy consideró fundamental para el liderazgo que promueve la organización. También habló del programa de radio que conducía.

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Fotografía: Internet

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Proyectos sustentables y compromiso social

La labor conservacionista del movimiento también quedó reflejada en distintos proyectos sustentables enfocados en apoyar comunidades vulnerables, promover el reciclaje y combatir la contaminación.

Así lo explicó Ana Sophie de la Huerta, integrante de la manada Lobatos, quien destacó el impacto que las acciones comunitarias tuvieron dentro y fuera del escultismo.

Durante años, el movimiento impulsó jornadas de reforestación, limpieza de espacios públicos y campañas de ayuda social, convirtiendo el servicio comunitario en uno de los pilares más importantes de su identidad.

Una marcha llena de símbolos y tradición

Las pañoletas de colores, las insignias cosidas en los uniformes, el saludo scout con tres dedos levantados y las banderas encabezando los contingentes aparecieron constantemente a lo largo de la movilización.

Cada elemento representó parte de la identidad del escultismo: servicio, lealtad, aprendizaje y ayuda al prójimo.

Dentro del desfile también participaron integrantes de la Asociación Nacional de Antiguos Scouts de México, quienes continuaron acompañando al movimiento y preservando sus tradiciones mientras observaban a nuevas generaciones repetir los mismos cantos y saludos que ellos aprendieron décadas atrás.

Ahí también desfiló Carlos Sparrowe, quien acumuló 70 años dentro del escultismo y dedicó gran parte de su vida al servicio comunitario.

El reto del escultismo frente a la era digital

Por su parte, Pedro Diaz Maya, jefe Scout Nacional, observó el paso de los contingentes reconociendo uno de los desafíos más importantes del movimiento: conectar con nuevas generaciones en plena era digital.

Explicó que el escultismo tuvo que modernizarse, incorporar herramientas tecnológicas y transformar la manera en que se comunicaba con niñas, niños y adolescentes, sin perder la esencia del servicio, la convivencia y la vida en comunidad.

Además, destacó que el movimiento continúa buscando nuevas formas de mantener vigente el interés de los jóvenes en actividades al aire libre, liderazgo social y trabajo colectivo en una época dominada por las pantallas y las redes sociales.

Finalmente, frente al Angel de la Independencia, la movilización concluyó entre cantos, pasos coordinados y generaciones enteras que tomaron las calles para recordar que la solidaridad, la disciplina y el trabajo comunitario también pueden convertirse en una forma de celebración colectiva.

Más allá del desfile, el centenario del Movimiento Scout en México dejó una imagen difícil de ignorar: miles de jóvenes caminando juntos bajo una misma promesa, demostrando que, incluso en tiempos digitales, todavía existen espacios donde la comunidad, el servicio y el compañerismo siguen teniendo un lugar importante.

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